LA ESCUELA COMO INSTITUCIÓN EN LA VIDA SOCIAL


BOLETÍN INFORMATIVO
Nº 06

Estado e identidad

La definición de la escuela, como institución escolar, no está explicada desde su itinerario histórico, tampoco desde su componente curricular como intencionalidad pedagógica. Sin embargo, cabe destacar que la escuela en sus inicios, surge como un privilegio de elite, vinculada al poder de la Iglesia y a particulares, tan sólo en los dos últimos siglos, se responsabiliza al estado, como su deber en la tarea por masificar el proceso educativo a toda la población y como derecho ciudadano.

     La escuela desde la modernidad, constituye un espacio público, en el cual la sociedad y sus representaciones en el Estado se configuran y redefinen. Desde esta perspectiva en el contexto escolar se producen y reproducen las significaciones sociales y políticas que constituyen la vida social de los sujetos y sus identidades.
     La escuela, además de ser un centro de formación académica, constituye también un espacio afectivo desde el cual los niños y jóvenes se forman como personas. En los primeros años de escolaridad el sentirse parte de un todo, el percibir apoyo de los docentes y de sus padres, el comprobar que se es valorado, involucra tanto a los alumnos como a los propios docentes, dado que profundiza y fortalece el espíritu de pertenencia propiciando un ambiente apto para el desarrollo de ideas, acciones y actitudes.

     La escuela como nicho de relaciones interpersonales, ha sido un proceso de construcción histórica con un fin homogeneizador, la cárcel, el ejército, la escuela, la iglesia, en fin, la vida cotidiana misma fue objeto del control, la vigilancia y el castigo.

     La identidad no surge de forma “espontanea”. Por el contrario, se trata de una construcción que los miembros de la comunidad realizan a partir de la cultura que poseen, en un contexto social determinado y a partir de una participación comprometida. Dicha participación es un medio para el desarrollo de sentimientos de pertenencia.

     El conjunto de prácticas y simbolizaciones construidas en la escuela, se encuentra hoy afectada predominantemente por el cruce de dos culturas; una asociada a la tradición atrapada en el control, la vigilancia y el castigo reproducido por el propio sistema educativo y otra emergente del contexto social contingente, que promueve desde los códigos del mercado un individualismo que repercute en las “formas de trato”, guiada por una lógica que instrumentaliza las relaciones humanas, debilitando con ello, el sentido de lo público, como bien común.






Echavarría, G. C. (2003). La escuela un escenario de formación y socialización para la construcción de identidad moral.Obtenido de Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud.

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